¿Te falta energía? Consumí estos alimentos!
- Flor

- 29 mar 2022
- 3 Min. de lectura
Es habitual que en esta época del año nos sintamos más fatigados y con menos energía de lo habitual. A este cuadro, que suele darse en muchas personas en los cambios de estación, se le conoce como astenia. Siempre que los síntomas sean leves y transitorios, no podemos considerar que la astenia sea una patología, sino un proceso de adaptación del organismo al aumento del calor o frió, a los cambios en las horas de luz, en la presión atmosférica y la humedad.

Tanto si sufrimos astenia como si nos sentimos cansados por otros motivos, existen algunos hábitos que nos ayudarán a recuperar la energía perdida. Lo fundamental para tener más energía es movernos ya que el movimiento llama a más movimiento y hace que generemos hormonas que nos harán tener más energía.

El descanso
Tan importante como el movimiento es el descanso. En muchos casos se da una falta de sueño crónico que se va acumulando sin que nos demos cuenta y puede hacer que estemos fatigados a lo largo del día. Es conveniente buscar soluciones si padecemos insomnio crónico, que pueden pasar por adoptar una serie de hábitos (cenar tres horas antes de ir a dormir, infusiones relajantes, música, meditación…) o buscar ayuda profesional para lograr un buen descanso.
Alimentación energética
Es importante incluir en la dieta algunos alimentos energéticos que poco a poco nos ayudarán a recuperar la energía perdida.

Arroz integral
Es importante asegurar una fuente de carbohidratos integrales en la dieta, ya sea arroz, cereales o pasta, siempre en su versión integral. Los refinados, al tener azúcares simples, hacen que el organismo segregue gran cantidad de insulina en sangre y que el cuerpo enseguida nos pida más, ya que no son saciantes y harán que tengamos hambre enseguida. Pese a que los carbohidratos integrales nos pueden ayudar a conseguir la energía que necesitamos no hay que abusar de las cantidades si llevamos una vida sedentaria, puesto que pueden implicar una ganancia de peso, y primar el consumo de frutas, verduras y hortalizas de proximidad.
Nuez
La nuez es un fruto seco muy energético y agradable al paladar; siendo sus grasas, buenas, el mayor atractivo de este fruto seco. Es un fruto seco rico en ácidos grasos saturados y poliinsaturados, que ayudan a mantener a raya el colesterol LDL (el malo) y aumentan el HDL (o bueno), además de reducir el riesgo de otras complicaciones cardiovasculares y corregir la diabetes. Además de grasas beneficiosas para la salud, las nueces son una buena fuente vegetal de proteínas, una necesidad que los vegetarianos necesitan cubrir. También son ricas en vitaminas del grupo B, sobre todo ácido fólico (B9) y B6, importante para el buen funcionamiento del cerebro y para la producción de glóbulos rojos en sangre.
Maní
Posee una buena cantidad de nutrientes que se consideran beneficiosos para el organismo y por ello su consumo puede realizar importantes aportes a la salud humana. Se trata de una legumbre, proveniente de la familia de las fabáceas, que resulta interesante por su aporte de grasas monoinsaturadas (saludables) y proteínas. También puede funcionar como antidepresivo. Consumir un cuarto de taza de maní al día ayuda a generar niveles altos de serotonina en el cerebro, que se traduce en un equilibrio hormonal y convierte al maní en un aliado natural contra la depresión. Su alto contenido energético ayuda a disminuir la sensación de debilidad, cansancio y apatía.
Podes preparar en forma de crema y tomar en cantidades moderadas, ya que 100 g de cacahuetes aportan alrededor de 550 calorías. Para preparar una crema de mani casera , ya que las industriales suelen llevar azúcar y grasas añadidas, solo hay que triturar bien los cacahuetes mezclados con agua para que no quede una pasta tan densa.
Champiñon
Los champiñones son poco calóricos, sabrosos e ideales como guarnición en cualquier plato. Son además ricos en vitamina D, fundamental para el organismo, cuyo déficit puede provocar fatiga, entre otros síntomas. Pese a que la mejor manera de lograr la vitamina D es a través de los rayos solares (un 80% de ella se consigue mediante la exposición al sol y solo un 20% a través de la alimentación), el consumo de determinados alimentos también puede ayudar a mantener sus niveles.
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